Eran las 11 de la noche. En un barrio residencial muy conocido de la ciudad se ultimaban detalles de la gran toma final. El último paso. El escalón final. Reunidos ahí se encontraban todos los miembros de “el grupo”. Desde los mas calculadores hasta el grupo de choque. Todo estaba listo y dispuesto para que esa noche se cumpla por fin el deseo de todos, un deseo planificado con mucha cautela durante los últimos 6 meses. Esa noche iban a cumplir al fin su objetivo, iban a realizar lo cual venían deseando y planificando durante tanto tiempo con tanto esmero y malicia. Habían sido 6 meses de e mails disfrazados, de negociaciones duras, de largas noches de planeamiento, de tardes enteras de estudio de infraestructuras, manejando estrategias de reducción de gente y sobre todo 6 meses cargados de presión y por fin esa noche se podría llegar a la gran toma final, lo buscado por tanto tiempo.
Se levanto el líder de todos y con voz fuerte realizo una arenga – Todos los que están conmigo pónganse de pie, los que no pueden abrir la puerta e irse esto no es para todos sino para los preparados – la gente lo miraba y les brillaban los ojos, todos sabían que había llegado el momento y su líder tras esas lunas brillosas de los anteojos que usaba emanaba furia y deseo de venganza. Ordeno a todos ponerse de pie y empezar con el plan. Todos sabían lo que tenían que hacer, eran autómatas para si, cada uno empezó a adoptar una posición y a realizar ciertas actividades y cuando al fin estuvieron todos listos y en común acuerdo el líder volviendo a alzar al voz ordeno y dicto las palabras que serian las ultimas que dirija en la noche a sus compañeros de causa – Todos marchen hasta el final, mientras haya autoridad habrá represión – todos arengaron y marcharon saliendo de la casa.
En la Universidad todo marchaba como siempre, era una noche más. En la entrada se podían oír las bromas de los vigilantes encargados de la puerta principal con el jefe de personal, mientras compartían cigarrillos y algo de café. Comentaban lo malo que era el almuerzo del cafetín y que el budín de pan que preparaban estaba para pisapapeles, todos reían y repito era una noche normal como cualquier otra.
Pero no seria tan normal como ellos creían ya que mientras tan alegres comentaban sobre el día a unos pocos metros ya se venia tejiendo la telaraña de entrada de “el grupo”, ya se colocaban en posiciones estratégicas todos los miembros encargados de crear esa noche el pánico y desatar el desorden total en la institución y sobre todo llegar a su objetivo final que se vería reflejado en las horas siguientes.
Esa noche y casi como todas el doctor Bataglia se encontraba en su oficina revisando su correo electrónico y distrayéndose con un juego muy popular por Internet al cual se había vuelto adicto en las ultimas semanas. No tenía mas documentos firmar y la computadora empezaba a cansarlo así que se puso de pie, cogió el saco y se decidía a salir de su oficina con rumbo a casa cuando de manera inesperada sonó el teléfono.
El doctor pensó no contestar pero la curiosidad de saber quien llamaba a esa hora de la noche hizo que levante el auricular.
- Diga, y una voz algo ronca respondió,
Se levanto el líder de todos y con voz fuerte realizo una arenga – Todos los que están conmigo pónganse de pie, los que no pueden abrir la puerta e irse esto no es para todos sino para los preparados – la gente lo miraba y les brillaban los ojos, todos sabían que había llegado el momento y su líder tras esas lunas brillosas de los anteojos que usaba emanaba furia y deseo de venganza. Ordeno a todos ponerse de pie y empezar con el plan. Todos sabían lo que tenían que hacer, eran autómatas para si, cada uno empezó a adoptar una posición y a realizar ciertas actividades y cuando al fin estuvieron todos listos y en común acuerdo el líder volviendo a alzar al voz ordeno y dicto las palabras que serian las ultimas que dirija en la noche a sus compañeros de causa – Todos marchen hasta el final, mientras haya autoridad habrá represión – todos arengaron y marcharon saliendo de la casa.
En la Universidad todo marchaba como siempre, era una noche más. En la entrada se podían oír las bromas de los vigilantes encargados de la puerta principal con el jefe de personal, mientras compartían cigarrillos y algo de café. Comentaban lo malo que era el almuerzo del cafetín y que el budín de pan que preparaban estaba para pisapapeles, todos reían y repito era una noche normal como cualquier otra.
Pero no seria tan normal como ellos creían ya que mientras tan alegres comentaban sobre el día a unos pocos metros ya se venia tejiendo la telaraña de entrada de “el grupo”, ya se colocaban en posiciones estratégicas todos los miembros encargados de crear esa noche el pánico y desatar el desorden total en la institución y sobre todo llegar a su objetivo final que se vería reflejado en las horas siguientes.
Esa noche y casi como todas el doctor Bataglia se encontraba en su oficina revisando su correo electrónico y distrayéndose con un juego muy popular por Internet al cual se había vuelto adicto en las ultimas semanas. No tenía mas documentos firmar y la computadora empezaba a cansarlo así que se puso de pie, cogió el saco y se decidía a salir de su oficina con rumbo a casa cuando de manera inesperada sonó el teléfono.
El doctor pensó no contestar pero la curiosidad de saber quien llamaba a esa hora de la noche hizo que levante el auricular.
- Diga, y una voz algo ronca respondió,
- Doctor no se mueva de donde esta, no salga de su oficina, esta noche usted corre un gran peligro.
El doctor Bataglia no podía creer lo que oía, solo atino a seguir las indicaciones que le habían dado, apagar las luces de su oficina y desconectar los teléfonos fijos quedándose muy atento a su teléfono móvil a donde llamarían por nuevas indicaciones.
Fuera, a unos metros de la oficina, el show empezaba. En escasos minutos fue reducido en su totalidad el personal de seguridad del recinto universitario y en los próximos segundos “el grupo” tomaba posiciones estratégicas ya designadas con anterioridad que servirían para mantener y obtener una visión entera de el campus.
El doctor Bataglia estaba muy nervioso cuando el sonido del celular rompió el hermetismo que se había apoderado del ambiente.
- Si dígame, una voz distinta le hablaba y casi susurrando le indico que rápidamente fuera a la oficina de consultas legales que ahí sabría un poco mas que ocurría.- Ahora mismo maestro, colgó el celular y empezó a caminar a la citada oficina.
El doctor Bataglia estaba muy nervioso cuando el sonido del celular rompió el hermetismo que se había apoderado del ambiente.
- Si dígame, una voz distinta le hablaba y casi susurrando le indico que rápidamente fuera a la oficina de consultas legales que ahí sabría un poco mas que ocurría.- Ahora mismo maestro, colgó el celular y empezó a caminar a la citada oficina.
