jueves, 25 de febrero de 2010

Un fin de semana señor García, un fin de semana cualquiera

-¿Aló?
-Hola, me llamo Kike García y quiero contarte algo, ¿puedo?
-Pero no te conozco, ¿Quién eres?
-Déjame contarte.
Vivo en una hermosa ciudad, muy natural, muy tranquila, muy “como para vivir”, tal como escuché alguna vez en un café muy conocido de un centro comercial mientras hablaba un grupo de chicas muy guapas. Esta es una ciudad interesante, algo bohemia y pintoresca, algo extraviada, algo peligrosa. Esta ciudad tan agradable tiene gente muy agradable, esa gente agradable anda loca entre semana con sus labores habituales y comunes que marcan y hacen rutinaria muchas veces el vivir. Esa gente agradable tiene fines de semana que pretenden hacer agradables, salen por las calles en busca de algo agradable para hacer y poder culminar una semana agradable.
¿Tú sabes que tan agradable puede ser todo esto en realidad?
Tenemos gente de todos y para todos los gustos. Tenemos gente que los fines de semana prefieren hacer algo “tranqui”, salen a cenar, al cine, a pasear por algún mall y mirar tiendas y los mas avezados de este grupo de gente buscan en tempranas horas de la noche algún bar acogedor donde puedan disfrutar un par de tragos para luego ir a la cama a enrollarse en sabanas soñadoras y poder leer al día siguiente temprano el periódico, tomar algún jugo o café, y enterarse de lo bien que anda el país. Sí.
Tenemos otro grupo de los que prefieren salir a celebrar con los amigos, en grupo, tomarse unas copas, bailar un poco, reírse, tomarse la fotito que inmortaliza el momento para luego colgarla en el famoso facebook y esperar a que los amigos el día siguiente comenten y vean lo divertido que estuvo el fin de semana y a su vez renieguen de la mala suerte de haberse perdido aquella noche tan buena, como se ve en la fotito.
Tenemos otro grupo de mortales que cree que el viernes o el sábado llegan con el fin del mundo. Estos buenos chicos y chicas disparan energía, dinero y tiempo hasta quedar aturdidos de tanta adrenalina liberada. Ríen, gritan, bailan, vuelven a reír, beben y beben y siguen bebiendo, gozan la noche como la última y se divierten sin importar si mañana tienen que verse cara a cara con una resaca fatal y menos aún tienen tiempo de pensar en la foto del facebook o en el periódico del día siguiente con sus respectivas noticias. En buen cristiano esta gente vive como quiere vivir y la pasa como quiere sin importar mucho, cosa que no critico, más bien en cierto modo, y solo en cierto modo, envidio sanamente.
Hoy no preguntare en cual grupo crees estar y menos tratare de ubicarme en un grupo. Hoy quiero dirigirme a ti que escuchas esto, esto va para ti juerguero de fin de semana, divertido, súper social y farandulero. Solo quiero decir que de verdad me muero por llevar la vida de diversión que llevas y sinceramente no sabes cuanto deseo poder ser como tú algún día y dejar de ser un esclavo del trabajo. Ojalá lo logre. Ojalá.
-Si claro señor García. Como no.

viernes, 5 de febrero de 2010

real amor real

De verdad amo a esa mujer. Me basto verte sonreír con la brisa del mar, esa sonrisa, no existen dos iguales. De verdad amo a esa mujer, esa mujer de blanco que todo lo puede si me mira a los ojos. Esa mujer que estoy seguro transformaría el mundo y terminaría con las guerras y todos los males humanos solo con sonreír. Recuerdo mucho todas las cosas locas que hice por ti y pienso en cuantas locuras más estoy dispuesto a hacer para verte feliz, cuanta nostalgia al recordar los pequeños poemas que te escribía en secreto rogando tener el valor de dártelos algún día, se que los leíste todos porque fui valiente y hombre para rendirme ante tu manera tan particular de querer. Recuerdo la música, las canciones, siempre tratando de hacerte feliz, recuerdo los secretos de tantos años y las bromas, los viajes, las risas ocultas y cómplices al saber que algo malo hacíamos y aun así éramos felices, somos felices, me encanta recordar todo. Se me vienen muchas imágenes a la cabeza, cosas tan divertidas, gustos tuyos, helado de chocolate, agua fría, películas románticas y comedias, perfume de bebé, los almuerzos de lunes y las cenas improvisadas tuyas por las noches, los domingos son familiares, los chocolates pueden ser muy peligrosos, las llamadas inacabables cuando tenia que viajar por trabajo, los mails y cartas que pensé innecesarias pero que le dieron tanta magia a esto, los días fríos siempre fueron tibios al saber que estas ahí para mi, inclusive eran cálidos si salíamos a caminar, contigo se puede.
Cásate conmigo. Sino te casas conmigo ven a vivir cerca a mi casa, muy cerca, me fascina verte. Podríamos hablar todo el día de cosas que de verdad no tienen sentido pero que resultan fascinantes porque tu y yo las hablaríamos. Podríamos contarnos cosas que jamás pasaron pero que nos encantaría que pasen y reírnos del mundo entero porque estamos viviendo algo que no volverá, que solo pasa una vez. El mundo seria mejor con más personas como tu dando vueltas y alegrando todo. En mi otra vida debí haberte amado sin saberlo, tal vez lo supe y me negué a creerlo, tal vez me negué y te ame con más ganas porque seria imposible no amarte. Me encanta cuando me hablas y me miras a los ojos o solo cuando miras despistada el viento, como si le preguntases algo, algo secreto, algo que solo tú y el viento pueden saber y descifrar. Me gusta que descubras todo y seas tan libre, tan frágil, tan fuerte y frágil, tan tú. Tienes el don de todo, eres mi fuerza y esperaría lo impensado y más por tenerte cerca, juntos por siempre, la vida sería ideal. Empiezo a vivir cuando escribo, pienso en tí y es un placer recordarte, por favor pídeme el mundo, yo lo tengo reservado para tí. Ya me despido pero antes quiero confesarme, acepto mi debilidad y aclaro, hidalgamente, que eres lo mejor que pudo pasar por mi camino, podría decir muchas cosas más y escribir una vida entera sobre todo lo maravilloso que paso en este tiempo pero son secretos nuestros, lo demás es entre tu y yo, es parte de la magia. Debo decir que de verdad amo a esa mujer, necesito verla sonreír.