-¿Aló?
-Hola, me llamo Kike García y quiero contarte algo, ¿puedo?
-Pero no te conozco, ¿Quién eres?
-Déjame contarte.
Vivo en una hermosa ciudad, muy natural, muy tranquila, muy “como para vivir”, tal como escuché alguna vez en un café muy conocido de un centro comercial mientras hablaba un grupo de chicas muy guapas. Esta es una ciudad interesante, algo bohemia y pintoresca, algo extraviada, algo peligrosa. Esta ciudad tan agradable tiene gente muy agradable, esa gente agradable anda loca entre semana con sus labores habituales y comunes que marcan y hacen rutinaria muchas veces el vivir. Esa gente agradable tiene fines de semana que pretenden hacer agradables, salen por las calles en busca de algo agradable para hacer y poder culminar una semana agradable.
¿Tú sabes que tan agradable puede ser todo esto en realidad?
Tenemos gente de todos y para todos los gustos. Tenemos gente que los fines de semana prefieren hacer algo “tranqui”, salen a cenar, al cine, a pasear por algún mall y mirar tiendas y los mas avezados de este grupo de gente buscan en tempranas horas de la noche algún bar acogedor donde puedan disfrutar un par de tragos para luego ir a la cama a enrollarse en sabanas soñadoras y poder leer al día siguiente temprano el periódico, tomar algún jugo o café, y enterarse de lo bien que anda el país. Sí.
Tenemos otro grupo de los que prefieren salir a celebrar con los amigos, en grupo, tomarse unas copas, bailar un poco, reírse, tomarse la fotito que inmortaliza el momento para luego colgarla en el famoso facebook y esperar a que los amigos el día siguiente comenten y vean lo divertido que estuvo el fin de semana y a su vez renieguen de la mala suerte de haberse perdido aquella noche tan buena, como se ve en la fotito.
Tenemos otro grupo de mortales que cree que el viernes o el sábado llegan con el fin del mundo. Estos buenos chicos y chicas disparan energía, dinero y tiempo hasta quedar aturdidos de tanta adrenalina liberada. Ríen, gritan, bailan, vuelven a reír, beben y beben y siguen bebiendo, gozan la noche como la última y se divierten sin importar si mañana tienen que verse cara a cara con una resaca fatal y menos aún tienen tiempo de pensar en la foto del facebook o en el periódico del día siguiente con sus respectivas noticias. En buen cristiano esta gente vive como quiere vivir y la pasa como quiere sin importar mucho, cosa que no critico, más bien en cierto modo, y solo en cierto modo, envidio sanamente.
Hoy no preguntare en cual grupo crees estar y menos tratare de ubicarme en un grupo. Hoy quiero dirigirme a ti que escuchas esto, esto va para ti juerguero de fin de semana, divertido, súper social y farandulero. Solo quiero decir que de verdad me muero por llevar la vida de diversión que llevas y sinceramente no sabes cuanto deseo poder ser como tú algún día y dejar de ser un esclavo del trabajo. Ojalá lo logre. Ojalá.
-Si claro señor García. Como no.
-Hola, me llamo Kike García y quiero contarte algo, ¿puedo?
-Pero no te conozco, ¿Quién eres?
-Déjame contarte.
Vivo en una hermosa ciudad, muy natural, muy tranquila, muy “como para vivir”, tal como escuché alguna vez en un café muy conocido de un centro comercial mientras hablaba un grupo de chicas muy guapas. Esta es una ciudad interesante, algo bohemia y pintoresca, algo extraviada, algo peligrosa. Esta ciudad tan agradable tiene gente muy agradable, esa gente agradable anda loca entre semana con sus labores habituales y comunes que marcan y hacen rutinaria muchas veces el vivir. Esa gente agradable tiene fines de semana que pretenden hacer agradables, salen por las calles en busca de algo agradable para hacer y poder culminar una semana agradable.
¿Tú sabes que tan agradable puede ser todo esto en realidad?
Tenemos gente de todos y para todos los gustos. Tenemos gente que los fines de semana prefieren hacer algo “tranqui”, salen a cenar, al cine, a pasear por algún mall y mirar tiendas y los mas avezados de este grupo de gente buscan en tempranas horas de la noche algún bar acogedor donde puedan disfrutar un par de tragos para luego ir a la cama a enrollarse en sabanas soñadoras y poder leer al día siguiente temprano el periódico, tomar algún jugo o café, y enterarse de lo bien que anda el país. Sí.
Tenemos otro grupo de los que prefieren salir a celebrar con los amigos, en grupo, tomarse unas copas, bailar un poco, reírse, tomarse la fotito que inmortaliza el momento para luego colgarla en el famoso facebook y esperar a que los amigos el día siguiente comenten y vean lo divertido que estuvo el fin de semana y a su vez renieguen de la mala suerte de haberse perdido aquella noche tan buena, como se ve en la fotito.
Tenemos otro grupo de mortales que cree que el viernes o el sábado llegan con el fin del mundo. Estos buenos chicos y chicas disparan energía, dinero y tiempo hasta quedar aturdidos de tanta adrenalina liberada. Ríen, gritan, bailan, vuelven a reír, beben y beben y siguen bebiendo, gozan la noche como la última y se divierten sin importar si mañana tienen que verse cara a cara con una resaca fatal y menos aún tienen tiempo de pensar en la foto del facebook o en el periódico del día siguiente con sus respectivas noticias. En buen cristiano esta gente vive como quiere vivir y la pasa como quiere sin importar mucho, cosa que no critico, más bien en cierto modo, y solo en cierto modo, envidio sanamente.
Hoy no preguntare en cual grupo crees estar y menos tratare de ubicarme en un grupo. Hoy quiero dirigirme a ti que escuchas esto, esto va para ti juerguero de fin de semana, divertido, súper social y farandulero. Solo quiero decir que de verdad me muero por llevar la vida de diversión que llevas y sinceramente no sabes cuanto deseo poder ser como tú algún día y dejar de ser un esclavo del trabajo. Ojalá lo logre. Ojalá.
-Si claro señor García. Como no.
